Los devastadores terremotos del viernes en Myanmar no sólo causaron un gran número de víctimas y una destrucción generalizada, sino que también agravaron las desigualdades de género, dejando a millones de mujeres y niñas en una situación de mayor riesgo, según advirtieron este miércoles los organismos de ayuda de la ONU.

A medida que llega la ayuda de emergencia, las mujeres y niñas que ya eran vulnerables debido a años de conflicto, desplazamiento e inestabilidad económica, se enfrentan ahora a riesgos aún mayores de violencia de género y explotación, según la coalición Grupo de Trabajo sobre Género en la Acción Humanitaria, codirigida por ONU Mujeres y la Agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva (UNFPA).

Las niñas son especialmente vulnerables, sobre todo cuando están separadas de sus familias o viven hacinadas en refugios sin privacidad adecuada”, advirtió, subrayando la necesidad de medidas de protección.

“Con muchos cuidadores heridos o muertos, se necesitan esfuerzos urgentes para identificar, proteger y reunificar a los niños no acompañados y separados”.

Informes de alto el fuego temporal

Los medios de comunicación informan el miércoles que la junta militar de Myanmar ha anunciado un alto el fuego temporal del 2 al 22 de abril para facilitar las operaciones de socorro y rescate.

Este anuncio se produce después de que los grupos armados que se oponen a la junta declararan un alto el fuego a principios de esta semana.

Myanmar sigue sumido en una crisis cada vez más profunda desde que el Tatmadaw, como se conoce al ejército, derrocó al gobierno elegido democráticamente en 2021, encarcelando a los principales líderes, entre ellos el presidente Win Myint y la consejera de Estado Aung San Suu Kyi.

Hasta 20 millones de personas afectadas

Aunque las estimaciones indican que hasta 20 millones de personas pueden verse afectadas por los terremotos, las mujeres y las niñas, que ya constituían más de la mitad de los 10 millones de personas que necesitaban ayuda urgente antes de la catástrofe, se enfrentan a retos cada vez mayores.

Más de 100.000 mujeres embarazadas se han visto atrapadas por el caos en la zona central de Myanmar, y se espera que 12.250 den a luz en abril.

La destrucción de instalaciones sanitarias y los daños en carreteras y puentes han cortado el acceso a servicios esenciales de salud reproductiva, poniendo en peligro a las mujeres embarazadas y a las supervivientes de la violencia de género que dependen del apoyo médico.

“Antes de los terremotos, las mujeres y niñas de Myanmar ya se enfrentaban a un importante estrés mental debido al prolongado conflicto, la inestabilidad política y los problemas económicos. La catástrofe ha agravado este estrés”, añaden las agencias de la ONU.

Prioridades: refugio seguro, agua potable y alimento suficiente

“Las mujeres, especialmente las de las comunidades afectadas por crisis, deben participar activamente en el diseño y la ejecución de las evaluaciones para garantizar que se reflejan sus prioridades”, subrayan los trabajadores humanitarios de la ONU.

Las mujeres y las niñas necesitan un refugio seguro, agua potable y alimentos suficientes. Los refugios deben tener cerraduras, luces y espacios privados. Necesitan aseos y zonas de baño seguras, junto con productos de higiene menstrual.

Una iluminación adecuada cerca de los puntos de agua y los aseos puede reducir el riesgo de violencia de género, especialmente al anochecer. Las agencias también subrayan la necesidad de implicar a las organizaciones dirigidas por mujeres en la respuesta.

Muchas ONGs dirigidas por mujeres “están sobre el terreno y listas para prestar apoyo, aprovechando sus profundos lazos comunitarios y su comprensión del contexto para identificar y responder eficazmente a las necesidades específicas de las mujeres y las niñas”, añadieron las agencias de la ONU.

La escasez de fondos socava la ayuda

El responsable de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA), Tom Fletcher, ha hecho un llamamiento urgente para aumentar la financiación de la ayuda, advirtiendo de que el acceso a los supervivientes está gravemente limitado.

Aunque se han asignado 5 millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF, por sus siglas en inglés) de la ONU, la respuesta “se ha visto obstaculizada por la falta de financiación”, declaró el martes, junto con las interrupciones en las redes de comunicaciones y transporte.

“Estamos en contacto con las autoridades para ver cómo la comunidad internacional puede hacer más. Debemos tener un acceso seguro y sin restricciones. Todas las partes deben cumplir su obligación de proteger a los civiles”, añadió.

Mientras tanto, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) ha movilizado 12 millones de dólares en fondos de emergencia, que se están asignando a los socios para ayuda en efectivo y alimentaria, artículos no alimentarios, refugio, agua, saneamiento, retirada de escombros y atención sanitaria, incluido el apoyo a la salud mental.

“Prestamos asistencia a través de nuestros valiosos socios y estamos profundamente agradecidos a nuestros donantes por su rápido apoyo, que ha permitido esta rápida respuesta. Estamos preparados para ampliar nuestra ayuda a medida que se conozca el alcance total de los daños”, afirmó Sara Netzer, directora de UNOPS en Myanmar.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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