“¿Quieres que enterremos a tus hijos juntos o en tumbas separadas?”

Amal recuerda como vio a una mSEW cerca de un hospital de Gaza a la que le hacían esta pregunta después de perder a dos hijos en un único ataque aéreo hace unos meses.  Amal trabaja para el Women Affairs Center, una organización de la sociedad civil que opera en el Territorio Palestino Ocupado.

“Aquí en Gaza, nuestras esperanzas son muy reducidas.  Antes del alto el fuego, confiábamos en morir juntas con nuestros hijos cuando llegara la hora, y rezábamos porque nuestros cuerpos quedaran intactos en lugar de despedazados,” declaró Amal.

“No quedan viviendas en pie, no hay agua ni electricidad.  ¿Quién habla sobre estos asuntos en 2025?” , se preguntó Amal.

La peor parte es la incertidumbre, aseguró Hala, una trabajadora de la ONU de protección en Derechos Humanos.

“Es imposible volver a cualquier estado de normalidad si no podemos al menos contar con que se ponga fin a la carnicería,” explicó Hala.

“Nuestras vidas están a años luz de volver a ser normales.  Olvídate de abrir un grifo y conseguir agua, o de apretar un interruptor para tener luz,” señaló Shorouq, directora de proyectos en la organización palestina Shorouq Maan Development Center. “Cuando empezaron las noticias sobre el alto el fuego vacilante, las madres a mi alrededor empezaron de nuevo a escribir nombres en los antebrazos de sus hijos”.

© Olga Cherevko/OHCHR OPT

Amal, Hala y Shorouq trabajan bajo el paraguas del Grupo de Protección, coordinado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el Territorio Palestino Ocupado, donde se unen organizaciones nacionales e internacionales con el fin de dar respuesta a las necesidades de aquellas personas más vulnerables, incluyendo a niños, mujeres, personas con discapacidades, y personas desplazadas.

Amal dirige una organización quel ofrece servicios de protección a mujeres supervivientes de violencia y que incluye apoyo psicológico, espacios seguros, así como servicio de derivaciones a especialistas y albergues. Hala forma parte de una iniciativa de coordinación dentro del Grupo de Protección de las Naciones Unidas.  Shorouq dirige proyectos para suministrar letrinas móviles comunales, así como en la evaluación y respuesta a los riesgos de protección asociados con el uso de baños compartidos en centros de personas desplazadas.

Las operaciones militares desde octubre de 2023 han acabado con la vida de más 49.000  palestinos en Gaza, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, además de arrasar infraestructura civil incluyendo hospitales, escuelas, instituciones gubernamentales y de justicia.  Este grado de destrucción afecta  a las mujeres de una manera desproporcionada, y provoca un aumento acusado de la violencia de género.  Las mujeres han de esforzarse más por garantizar sus necesidades básicas, son las que resultan más afectadas por la pérdida de seguridad pública, y son las que soportan la carga de algunos de los peores mecanismos de supervivencia como es el matrimonio precoz.

Al igual que la mayoría de la población de Gaza, las tres mujeres tuvieron que desplazarse en repetidas ocasiones desde el 7 de octubre de 2023 debido a las órdenes constantes de evacuación y los bombardeos incesantes por parte de Israel.  Ellas volvieron al norte de Gaza después de que se anunciara el alto el fuego y se encontraron entonces sus casas parcial o totalmente destruidas.  Ellas también han de seguir lidiando con las experiencias traumáticas a las que sobrevivieron. 

© Olga Cherevko/OHCHR OPT

Sobreviviendo a lo inimaginable

Cuando estalló la guerra, Shorouq estaba embarazada de seis meses, y tuvo que huir entonces desde el norte de Gaza hasta Khan Younis.  Unas pocas semanas antes de la fecha prevista para dar a luz, su médico le explicó que debido a su estado necesitaba de un parto por cesárea.

“Se estaban quedando sin anestesia, por lo que programamos la operación tan pronto como era posible.  Todavía les quedaba epidural, pero se les habían agotado los analgésicos para el período postoperatorio.  No me olvidaré nunca del dolor que sentí,” explicó Shorouq.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, hay cerca de 50.000 mujeres embarazadas en Gaza y 130 de ellas dan a luz cada día, rodeadas de residuos y agua contaminada, y con un sistema sanitario que ha quedado en ruinas.

Menos de un día después del nacimiento de su hija Salma, que en árabe significa “segura”, Shorouq ya se encontraba huyendo hacia el sur con una incisión aun abierta, sin analgésicos, y con un bebé recién nacido.  El hospital recibió una orden de evacuación, y posteriormente un ataque aéreo impactó cerca del refugio improvisado donde ella vivía.

Acabaron entonces viviendo en una tienda de campaña durante meses.

“Tuve que dejar de dar el pecho a Salma a los tres meses ya que yo estaba muy desnutrida,” afirmó ella.  “Todas las mañanas, la confiaba a Dios antes de salir de la tienda para ir a trabajar.  Todas las mañanas, me iba sin saber si la iba a volver a ver.”

Ahora que está de vuelta en el norte de Gaza, Salma, de 14 meses de edad, se sigue asustando fácilmente ante cualquier sonido alto.

“El otro día ella vio una tienda completamente iluminada por baterías muy potentes.  Se quedó muy sorprendida.  Era la primera vez en su vida que veía un espacio tan iluminado de noche,” señaló Shorouq.  

Las mujeres en Cisjordania

En la Cisjordania Ocupada, las mujeres palestinas se enfrentan a sus propias dificultades.  Con base en los datos que arroja la supervisión llevada a cabo por Derechos Humanos de las Naciones Unidas, desde el 7 de octubre de 2023, la violencia por parte de las fuerzas de seguridad de Israel se incrementó hasta niveles no vistos durante décadas.  Comunidades enteras se han visto desplazadas por culpa de operaciones militares, el aumento en las demoliciones de viviendas, y la escalada de la violencia por parte de los colonos.  Las incursiones y ataques israelíes contra comunidades palestinas en Cisjordania se han convertido en una práctica rutinaria, incluyendo mediante el uso cada vez más extendido de ataques aéreos y de otro armamento militar pesado, los cuales no están permitidos donde operan los cuerpos policiales.

Según diferentes testimonios, las mujeres se hacen cargo  de los niños y los ancianos, mientras las fuerzas israelíes ocupan viviendas para usarlas como bases militares durante sus incursiones.  Algunas de estas viviendas son utilizadas para proteger a las fuerzas israelíes ante posibles actos de represalia durante sus registros.  Las defensoras de derechos humanos han denunciado un incremento de acoso sufrido a través de inspecciones, detención arbitraria y malos tratos.

Según la UNFPA, hay 73.000 mujeres embarazadas en Cisjordania muchas de las cuales se enfrentan a riesgos graves para su salud debido a restricciones a sus movimientos y a cierres de los puestos de control, lo que limita drásticamente su acceso a atención prenatal, posnatal y en el parto.

En febrero de 2025, durante el transcurso de una operación de seguridad israelí, Sondos Shalabi fue asesinada a tiros estando embarazada de ocho meses, mientras huía junto a su marido del campamento de refugiados de Nur Shams. 

© Nedal Eshtayah / Anadolu

Poniendo todo de su parte

A pesar de los ataques y el agotamiento, las mujeres palestinas en el Territorio Palestino Ocupado encuentran maneras de apoyarse unas a otras y a sus comunidades.

“Estamos prestando servicios a comunidades desplazadas a la vez que nosotras mismas somos también desplazadas.  Esas personas tienen necesidades, pero nosotras también,” reclamó Amal.  “El día que inauguré la rama en Rafah de la organización fue el día después de que recibiera la noticia de que mi hermano había muerto al no poder llegar a un hospital para recibir su diálisis.”

“El dolor nos alcanzó a todas y no dejó a nadie a salvo.  Pero no podemos quedarnos sentadas mirando sin hacer nada.  Estoy muy orgullosa de la labor que venimos haciendo y de los servicios que hemos prestado a la vez que los misiles volaban sobre nuestras cabezas”. 

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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