Haití necesita desesperadamente paz y estabilidad, pero también recursos financieros, dijo este viernes la representante del Fondo de la ONU para la Infancia en ese país, destacando la profundización de la pobreza debida en gran parte a la violencia desmedida de las pandillas y a los consiguientes desplazamientos masivos de población.

Geetanjali Narayan informó en un comunicado que más de medio millón de niños no reciben el apoyo educativo que precisan, y agregó que UNICEF y sus socios no pueden proporcionárselos a causa de “la falta de apoyo de los donantes”.

Terminación de aportaciones estadounidenses

En este sentido, el portavoz en Ginebra del organismo, dijo hoy en conferencia de prensa que UNICEF ha recibido avisos de terminación de las subvenciones estadounidenses que cubrían programas humanitarios y de desarrollo, aunque algunos subsidios han recibido exenciones que les habían salvado la vida.

La organización evalúa el impacto en los programas para niños, pero la pausa inicial ya afecta a millones de menores de edad en los países donde trabajaba UNICEF. Sin una acción y financiamiento urgentes, más niños en Haití y en muchos países sufrirían desnutrición, falta de acceso a la educación y las enfermedades prevenibles se cobrarán más vidas infantiles.

Ataques devastadores contra las escuelas

Narayan refirió los ataques devastadores de las bandas contra las escuelas y los centros educativos.

“En tan solo un mes, enero de este año, grupos armados destruyeron 47 escuelas en la capital de Haití”, precisó.

La representante de UNICEF añadió que en 2024, sumaron 284 las escuelas destruidas. “Los incesantes ataques a la educación se están acelerando, dejando a cientos de miles de niños sin un lugar donde aprender”, acotó.

La agencia estima que esos ataques aunados al desplazamiento y la profundización de la pobreza, dan como resultado que uno de cada siete niños haitianos esté ahora sin escuela, y cerca de un millón más corra el riesgo de abandonarla.

Amenaza a la última esperanza

La educación, una última esperanza para tantos niños haitianos y una prioridad máxima para los padres, nunca ha estado más amenazada”, abundó.

Narayan también aludió al trauma que los ataques contra las escuelas infligen en los pequeños, citando una embestida ocurrida ayer de la que hay videos que capturan “los gritos desgarradores de niños en el suelo, inmóviles por el miedo, un escalofriante recordatorio de que estos ataques causan daños mucho más allá de las paredes del aula”.

Además, alertó de los peligros que acechan a un niño sin escuela, incluido su reclutamiento por las pandillas.

“El año pasado, el reclutamiento de niños en grupos armados aumentó un 70%. En la actualidad, hasta la mitad de los miembros de los grupos armados son niños, algunos de ellos de tan solo ocho años. Sin acceso a la educación, los niños son más vulnerables a la explotación y el reclutamiento por parte de los grupos armados. La educación es una de las herramientas más eficaces que tenemos para romper este ciclo”, enfatizó.

La educación es un salvavidas

La representante de UNICEF sostuvo que la alfabetización es un logro muy valorado en Haití, que enorgullece a las familias al punto de que dedican parte importante de sus escasos ingresos a la escolarización. “Para las familias haitianas, la educación sigue siendo un salvavidas”, declaró.

Con respecto a la labor del Fondo para la Infancia, especificó que lleva a cabo intervenciones de educación formal y no formal para garantizar que los niños afectados por la crisis obtengan un aprendizaje de calidad, incluso rehabilitando las escuelas dañadas durante los ataques, estableciendo espacios de aprendizaje temporales y reintegrando a los niños desplazados en las escuelas.

UNICEF y sus socios están impartiendo clases de recuperación para compensar el tiempo que perdieron durante el cierre de las escuelas.

Asimismo, el organismo proporciona material escolar y transferencias de efectivo para ayudar a las familias a hacer frente a la presión financiera que supone la educación de sus hijos.

También coordina intervenciones de apoyo psicosocial y de salud mental, así como actividades de sensibilización sobre la violencia de género.

Urgencia de financiamiento

“Sin embargo, este apoyo es mínimo en comparación con la escala de las necesidades del país. UNICEF pide a los donantes 38 millones de dólares para asegurar que 600.000 niños continúen su educación, a pesar de la crisis”, señaló.

Narayan explicó que esos recursos permitirían el establecimiento de espacios de aprendizaje temporales en los sitios de desplazados, al igual que aumentar las clases de recuperación e iniciativas de educación formal y no formal.

Otro objetivo de UNICEF y sus socios es rehabilitar escuelas y proporcionar a los niños los materiales escolares necesarios. Pero estas intervenciones críticas están financiadas en apenas un 5%, lamentó la representante en Haití, insistiendo en la urgencia de fondos.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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